Depresión Postparto: Cómo Reconocer, Afrontar y Superar

Dana Lane
December 14, 2023
5 mins de lectura

Cuando nace un bebé, nace una madre. Sin embargo, este nuevo comienzo puede ser muy distinto para cada mujer. La maternidad en sí, puede generar mucha ilusión y esperanza, como también despertar mucha incertidumbre, miedo y culpa.

La salud mental en la maternidad es primordial para el desarrollo cognitivo y emocional de un niño. La etapa perinatal es un momento sumamente vulnerable para una mujer, desde los cambios hormonales y físicos, hasta los sociales y psíquicos. Incluso, investigaciones demuestran que en el embarazo los cambios más importantes se dan en las áreas cerebrales. El cuerpo y mente de una mujer se prepara para todo lo que conlleva crear una vida. Si bien es cierto, para muchas es una etapa de alegría y esperanza, sin embargo, para otras puede resultar todo lo contrario. Las investigaciones señalan que en la etapa perinatal, ya sea antes, durante y después del nacimiento, las mujeres pueden sufrir de trastornos emocionales. Se estima que 18% de las mujeres sufren de depresión durante el embarazo. Por otro lado, se demuestra que alrededor de 50 al 80% de las mujeres experimentan depresión post parto en las primeras semanas después del parto. La depresión postparto se puede caracterizar por:

- Fatiga

- Sentimientos de irritabilidad

- Bajo estado de ánimo

- Labilidad emocional (llorar a menudo y repentinamente)

- Sentimientos de rabia y culpabilidad

- Desconexión con el bebé.

Hoy en día, no existe una razón única que explique el porqué las mujeres desarrollan depresión post parto. Sin embargo, hay factores que aumentan la probabilidad de que se desarrolle esta condición. Un factor de riesgo importante para la depresión post parto es tener antecedentes de depresión, ansiedad o síndrome premenstrual. Igualmente, haber sufrido alguna hospitalización, pérdida, parto de emergencia o algunas otras complicaciones. La mujer se encuentra en un estado que la hace más susceptible a estar más sensible y más alerta ante la vida cotidiana. Es por esto, otro factor de riesgo a considerar son los pasados conflictivos o traumas no resueltos, ya que se pueden reactivar durante la maternidad. Por último, cuando la maternidad no cumple con las expectativas elaboradas, o cuando el encuentro del bebé real es muy distinto al encuentro fantaseado puede producir mucha culpa y/o desesperanza.

El vínculo con el bebe

La depresión perinatal cobra relevancia, puesto que genera un impacto no solo en la madre, sino en el niño y la relación entre ambos. Cuando una madre está deprimida se le dificulta establecer vínculo con el bebé, vínculo que es primordial para el desarrollo emocional y cognitivo de este. El autor Donald Winnicot menciona que, todo bebé se encuentra en la mirada de su madre. Una mirada cálida, segura, que entienda, perciba y devuelva sus señales, dentro de lo posible, de una manera congruente y sensible. Esta primera relación, es de vital importancia, debido que ante esta conexión el niño percibe el mundo como un lugar seguro y va creando representaciones mentales que definirán,  desde la manera de relacionarse con los demás, hasta las expectativas de cuidado del mundo que le rodea. Sin embargo, una madre deprimida y cargada emocionalmente, probablemente se encuentre desconectada y con dificultades para entender las necesidades más allá de las propias, generando altos niveles de confusión en el bebé.

Más adelante en la vida del niño esto se puede manifestar como:

- Trastornos de la conducta

- Trastornos del sueño

- Retraso en la adquisición del lenguaje

- Probabilidades en desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria

- Apego inseguro

Pedir ayuda

Para mitigar estos riesgos es importante que la madre se encuentre acompañada y entendida en el rol de la maternidad. Durante esta etapa tan sensible de una mujer es importante pedir ayuda a un profesional idóneo. El tratamiento psicoterapéutico permite tener la salud mental como prioridad. De manera que, se puede tener una maternidad más placentera, permite prevenir dificultades en el desarrollo del bebé, cómo también prevenir y tratar los trastornos emocionales de la madre. Como último, fortalecer el vínculo madre-hijo.

Recordar, para poder cuidar emocionalmente de un niño, primero se debe aprender a cuidarse a uno mismo. Los seres humanos no están hechos para cuidarse completamente solos. Es importante tener una red de apoyo a su alcance y encontrar encontrar espacios y momentos de auto cuidado.

Por último, recalcar que una madre no siempre va estar en total sintonía con su hijo, sin embargo, se trata de estar conectada e intentar de descifrarlo junto con él, como un ensayo y error. Una buena madre no es la que no comete errores, sino la que puede reparar después de equivocarse. No es necesario una madre perfecta, sino una suficientemente buena.

Tratamientos especializados en depresión postparto

Abordar la depresión postparto con terapia especializada emerge como un componente crucial en el cuidado integral de la salud mental de las mujeres durante la etapa perinatal. Este trastorno no solo afecta la vida de la madre, sino que también influye en el bienestar del recién nacido y en la dinámica familiar en general.

La terapia especializada ofrece un espacio seguro y de apoyo donde las mujeres pueden explorar sus emociones, comprender los desafíos únicos de la maternidad y desarrollar estrategias efectivas para afrontar la depresión postparto. Los profesionales especializados no solo están capacitados para reconocer los síntomas específicos de este trastorno en el contexto perinatal, sino que también pueden proporcionar herramientas y técnicas adaptadas a las necesidades individuales de cada madre.

Es fundamental desterrar el estigma asociado con la búsqueda de ayuda psicológica y reconocer que cuidar la salud mental es un acto valiente y necesario. Al optar por la terapia especializada, las mujeres no solo se benefician ellas mismas, sino que también fortalecen el fundamento emocional y relacional de sus familias.

En última instancia, invertir en la salud mental de las mujeres durante la etapa postparto no solo contribuye a la mejora de la calidad de vida individual, sino que también tiene un impacto positivo en la salud general de la familia. La terapia especializada se convierte, así, en un faro de esperanza, guiando a las nuevas madres hacia la recuperación, el autodescubrimiento y el fortalecimiento de los vínculos familiares, sentando las bases para un futuro más saludable y equilibrado.

María Dominguez
Coordinadora Clínica
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