Depresión y Género: Cómo las Diferencias Influyen en la Salud Mental

Dana Lane
December 14, 2023
5 mins de lectura

Sabemos que existen numerosas diferencias en salud mental entre hombres y mujeres, y que si en algún tipo de trastorno son patentes es en aquellos relacionados con el estado de ánimo. Entre los diagnósticos más prevalentes, como es el caso de la depresión mayor, el riesgo para las mujeres es el doble, observándose diferencias desde la presentación clínica de los síntomas hasta la respuesta a los tratamientos. De acuerdo a los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión se ha convertido en una prioridad sanitaria en todo el mundo, y se estima que afecta al doble que mujeres que hombres.

La depresión se caracteriza por un estado de ánimo persistentemente bajo, experimentando tristeza, irritabilidad o una sensación de vacío, además de la pérdida de interés en actividades que antes le proporcionaban placer. Estos episodios, que son diferentes de los cambios emocionales normales, perduran la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Además de los síntomas centrales, como dificultades de concentración y cambios en el sueño o apetito, la depresión puede manifestarse con sentimientos de culpa intensos, falta de esperanza en el futuro y pensamientos de muerte o suicidio. La sensación de fatiga pronunciada o falta de energía también es común. Es fundamental reconocer que la depresión afecta a hombres y mujeres de manera única, requiriendo un abordaje diferenciado para comprender y tratar eficazmente esta compleja condición.

En España sabemos que el trastorno depresivo afecta al 4,1% de la población, según datos obtenidos de la atención primaria a nivel nacional en España. Se observa una diferencia significativa entre géneros, con una prevalencia del 5,9% en mujeres y del 2,3% en hombres. Además, la frecuencia de este trastorno aumenta progresivamente con la edad, alcanzando un 12% en mujeres y un 5% en hombres entre las edades de 75 y 84 años. Estas cifras subrayan la relevancia de considerar factores demográficos al abordar la salud mental, destacando la mayor incidencia en mujeres y la influencia de la edad en la prevalencia de la depresión.

Numerosos estudios han explorado las diferencias en la prevalencia de trastornos depresivos según el género. ¿Cuál es el verdadero impacto que tiene ser hombre o mujer en esta estadística? Investigadores se han propuesto responder a esta pregunta, evaluando factores como el desarrollo a lo largo de la vida y otros aspectos relevantes, como la igualdad de género a nivel nacional. Estos enfoques buscan arrojar luz sobre las diferencias observadas, ofreciendo una visión más completa y contextualizada de cómo el género influye en la experiencia y prevalencia de los trastornos del estado de ánimo a lo largo de la vida.

¿Qué factores provocan esta diferencia entre hombres y mujeres?

Sabemos que estas diferencias no se explican por una única causa y que su origen es multifactorial. Durante la adolescencia cuando comienzan a verse estas diferencias entre la cantidad de mujeres y hombres que sufren un trastorno depresivo. En este momento vital, se producen cambios críticos a nivel hormonal junto con cambios neurocognitivos que han sido ampliamente estudiados, y podrían estar en la base del inicio de estas diferencias en las tasas de depresión entre hombres y mujeres. Sin embargo, estas diferencias a menudo han sido ignoradas durante la edad adulta, y todavía no se ha encontrado una explicación a por qué se mantiene este patrón e incluso de agrava a lo largo de la vida. Existen distintas teorías relacionadas con una mayor tendencia a un estilo cognitivo o las diferencias en el manejo del estrés entre hombres y mujeres en el inicio de la edad adulta, pero ninguna de ellas ha sido suficientemente documentada.

A nivel social, los roles de género y algunos factores de vulnerabilidad a los que se ven más expuestas las mujeres pueden tener un gran impacto en estas diferencias. Las mujeres tienen mayor riesgo de ser víctimas de violencia, pobreza y de sufrir discriminación por género, todos ellos factores que sabemos se relacionan con un mayor riesgo de depresión.

Además, en mujeres, la probabilidad de heredar la depresión mayor (TDM) es más alta que en hombres, lo que indica que la genética tiene un papel más fuerte en esto. ¿Qué quiere decir esto? Pues que las mujeres podrían tener una mayor tendencia a heredar la depresión por cuestiones genéticas.

Queda claro que las diferencias en la prevalencia de trastornos depresivos entre hombres y mujeres no pueden atribuirse a una única causa, sino que son resultado de múltiples factores. El abordaje integral de ellos es esencial para comprender y enfrentar de manera más eficaz las diferencias en la salud mental entre hombres y mujeres a lo largo de la vida.

Cómo se manifiesta la depresión en hombres y mujeres

Pero las mujeres no solo tienen un mayor riesgo de depresión, sino que suelen mostrar episodios más severos y duraderos en comparación con los hombres. Además, las manifestaciones clínicas suelen ser diferentes y también los trastornos comórbidos, es decir, aquellos trastornos que ocurren en personas con depresión frecuentemente.

Las mujeres tienen un mayor aumento del apetito, una mayor labilidad emocional, una mayor pérdida del interés en las actividades cotidianas o de ocio y una mayor ideación suicida. De hecho, los intentos de suicidio son mayores en mujeres que en hombres, aunque en menor medida conllevan la muerte. Otros estudios apuntan que las mujeres con depresión presentan mayores síntomas somáticos, como dificultades gastrointestinales, o problemas relacionados con la imagen corporal.

Dentro de los síntomas que provocan una mayor severidad en el trastorno y un mayor impacto en la vida cotidiana, la rumiación, las situaciones vitales estresantes y la sensación de falta de control son más comunes en mujeres. La rumiación, es decir, el dar vueltas a un pensamiento sin ser consciente de ello; la falta de sensación de control y un peor manejo del tiempo provoca a su vez que los síntomas se acentúen y se retroalimenten a sí mismos, empeorando el pronostico y dificultando la recuperación. Los hombres, por el contrario, tienden más a olvidar los eventos depresivos y utilizar menos estrategias de rumiación, disminuyendo el riesgo de recaídas.

Además de la diferencia entre las manifestaciones de la depresión, en las mujeres se produce un cambio en los síntomas en función del ciclo reproductivo. Algunas mujeres expresan un aumento de la intensidad de sus síntomas durante la fase premenstrual, asociándose en algunos estudios con episodios depresivos más largos y una mayor tasa de recaída. Durante la menopausia, parecen no desarrollarse nuevos síntomas, pero, sin embargo, en aquellas mujeres con antecedes de depresión el riesgo de desarrollar síntomas en esta etapa es ocho veces mayor.

Por tanto, las diferencias en las manifestaciones clínicas de la depresión muestran síntomas clave que son más comunes en mujeres que en hombres. Comprender estas diferencias, así como las similitudes, podría arrojar luz sobre los mecanismos fundamentales que provocan estos cambios en el estado de ánimo y el comportamiento en ambos sexos, y sobre todo son fundamentales de cara a mejorar el diagnóstico y ofrecer líneas de tratamiento personalizadas para el abordaje de la depresión en mujeres.

Tratamiento específico de la depresión en mujeres

El abordaje diferenciado de la depresión entre hombres y mujeres es crucial debido a las variadas manifestaciones de la enfermedad y a los factores de riesgo específicos asociados a las mujeres. Las fluctuaciones hormonales a lo largo de la vida, particularmente en mujeres, y las expectativas sociales asociadas al género influyen en la experiencia de la depresión. Considerar estos aspectos en el diseño de intervenciones terapéuticas permite abordar las necesidades específicas de las mujeres, reconociendo las diferencias biológicas y psicosociales que afectan la prevalencia, expresión y tratamiento de la depresión en ambos géneros.

En el campo de los tratamientos farmacológicos, sabemos que existen diferencias en la respuesta al tratamiento con antidepresivos y en los efectos secundarios que se producen. En los tratamientos psicológicos, la incorporación de intervenciones que se centren en los síntomas que más experimentan las mujeres y que conllevan mayores dificultades en el día a día, como la rumiación, la falta de control o los síntomas somáticos puede ser particularmente beneficiosa. Además, se debe prestar atención a los intentos

La personalización de las estrategias terapéuticas también debe considerar la influencia de los cambios hormonales de las mujeres a lo largo de todo el ciclo vital y como ello repercute en las manifestaciones de la depresión en mujeres. Para aquellas que experimentan un aumento de los síntomas durante la fase premenstrual, se pueden explorar intervenciones específicas para mitigar estos episodios. Además, durante la menopausia, donde el riesgo de síntomas depresivos persiste, se deben ofrecer opciones de tratamiento que aborden las complejidades únicas de esta etapa de la vida.

Es esencial adoptar un enfoque integral que no solo considere la severidad de los síntomas, sino que también tenga en cuenta todos los factores implicados: la vulnerabilidad biológica, una mayor reactividad emocional y las diferencias a nivel cognitivo en la depresión entre hombres y mujeres. A través de estrategias terapéuticas adaptadas a estas características específicas, se puede mejorar significativamente el pronóstico y la efectividad del tratamiento para las mujeres que enfrentan la depresión.

Utilidad de la terapia digital en el tratamiento de la depresión

En este sentido, las intervenciones digitales combinadas con terapia online han demostrado eficacia y efectividad de las en el tratamiento de la depresión. La terapia digital emerge ofreciendo una solución conveniente y personalizada para abordar los desafíos únicos que enfrentan las mujeres. Una de las ventajas clave radica en la accesibilidad, eliminando barreras geográficas y facilitando la integración del tratamiento en el día a día. Esta flexibilidad no solo reduce las limitaciones logísticas, sino que también aborda la posible reticencia para buscar ayuda debido a las presiones sociales o a la falta de tiempo.

Además, la terapia digital ofrece la posibilidad de personalizar el tratamiento de manera precisa, ajustándose a las manifestaciones de la depresión en mujeres. Al centrarse en aspectos concretos y específicos, los programas digitales pueden adaptarse para abordar de manera integral estas dificultades. La capacidad de personalizar las intervenciones también permite tener en cuenta no solo los síntomas asociados, sino el contexto de la paciente y su momento vital brindando un enfoque más holístico y centrado en la persona. En definitiva, la terapia digital no solo simplifica el acceso al tratamiento, sino que también ofrece la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades individuales de las mujeres que buscan superar la depresión.

En Mential somos expertos en tratamientos cortos para la depresión en mujeres, combinando las ultimas tecnologías y la experiencia de nuestro expertos, potenciamos los tratamientos para conseguir mejores resultados. Si estás experimentando alguno de estos síntomas de depresión, no lo dejes pasar, consulta nuestros programas personalizados.

Referencias: 

Romans, S. E., Tyas, J., Cohen, M. M., & Silverstone, T. (2007). Gender differences in the symptoms of  major depressive disorder. The Journal of nervous and mental disease, 195(11), 905-911.

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LeGates, T. A., Kvarta, M. D., & Thompson, S. M. (2019). Sex differences in antidepressant efficacy. Neuropsychopharmacology, 44(1), 140-154.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6235879/#:~:text=Sex%20differences%20in%20response%20to%20antidepressants&text=This%20effectiveness%20was%20further%20exemplified,SSRIs%20or%20SNRIs%20%5B159%5D

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Moshe, I., Terhorst, Y., Philippi, P., Domhardt, M., Cuijpers, P.,  Cristea, I., ... & Sander, L. B. (2021). Digital interventions for  the treatment of depression: A meta-analytic review. Psychological bulletin, 147(8), 749.

https://www.apa.org/pubs/journals/releases/bul-bul0000334.pdf

María Dominguez
Coordinadora Clínica
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